Quiero una vaca gorda que no pese

Parecía un día más en la clase de 4º de primaria. Sentados en sus pupitres, todos hacían multiplicaciones, sumas y restas. Escribían con la B y con la V.

Pero dejó de ser un día normal cuando Daniela levantó la mano y dijo en voz alta:

-Yo quiero que hoy el recreo, en lugar de durar media hora, dure dos horas.

-Sí, claro, ¡y yo quiero una vaca gorda que no pese! -respondió sonriendo el profe.

-Entonces, si consigo esa vaca ¿el recreo duraría dos horas?

Extrañado, el profesor respondió:

-Bueno, sí, claro. Pero Daniela, verás, eso es… imposible.

Esa tarde Daniela reunió a sus amigos y, entre todos, pensaron y pensaron cómo podían conseguir una vaca gorda que no pesara, y encontraron una solución: cogieron un montón de globos blancos y negros, los inflaron y los fueron pegando hasta que tuvieron la forma de una vaca. Les llevó toda la tarde, porque hacen falta más de 100 globos para fabricar una vaca.

Al día siguiente llevaron al colegio su vaca de globos y, al verla, el profesor se puso muy contento porque habían sido capaces de conseguir algo que parecía muy difícil, así que les dijo:

-¡Qué fantástica vaca! ¡Y qué poco pesa! Lo prometido es deuda: el recreo ¡durará dos horas! Y no solo hoy, mejor ¡toda la semana!

Imagen: Carmen Gragera Moreira. 8 años

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