The Lucky Underpants / Los calzoncillos de la suerte

Once upon a time, there was a young king who always complained about his bad luck. It is true that every time they played “The Game of the Goose” in the palace, he always lost. It is also true that, when he went fishing, while the others caught tons of fish, the most he caught was a bad cold. 

Érase una vez un joven rey que siempre se quejaba de su mala suerte. Es verdad que cada vez que en palacio se jugaba a la oca, él siempre perdía. También es cierto que cuando iba de pesca, mientras los demás cogían montones de peces, él lo más que pescaba era un buen catarro.

 

“How unlucky I am! Not only do I have to spend my entire day working, for example – hunting, reading, waving from my carriage, or attending parties – but then, besides that, I have bad luck every day, too! How long will I have to put up with it?!” he said to himself.

-¡Qué desdicha la mía! No solo he de estar todo el día trabajando, es decir: de cacería, leyendo, saludando desde mi carruaje o asistiendo a fiestas sino que, además, la mala suerte me acompaña a diario. ¡Hasta cuándo habré de soportarlo! -se decía.

 

But everything changed the day the king tried on a pair of strange underpants for the first time. They had a rainbow drawn on the front, and on the butt was written in pink letters, “If you hear me explode, you have to cover your nose.”

Mas todo cambió el día en que el rey estrenó unos curiosos calzoncillos. Tenían dibujado un arcoíris por delante y, en la parte del culete, estaba escrito en letras rosas “si me oyes explotar, la nariz te has de tapar”.

 

“They look great on me,” said the king, looking at himself in the mirror. “They fit me like a glove. What luck!”

-Me quedan fenomenal -dijo el rey mirándose al espejo-. Me sientan como anillo al dedo. ¡Qué suerte!

 

That day the young king played “The Game of the Goose” and won. He also went fishing and, for the first time, he couldn’t stop pulling fish out of the water.

Ese día el joven rey jugó a la oca y ganó. También fue de pesca y, por primera vez, no paró de sacar peces del agua.

 

“Oh, at last! These new underpants have brought me good luck. I’d better not take them off, or I might break the spell.”

-¡Oh! ¡Por fin! Estos nuevos calzoncillos me han traído la buena suerte. Mejor no me los quito, no vaya a ser que se rompa el hechizo.

 

The next day the king continued to have good luck. News reached him that a ship of his had discovered a new continent, full of silver and gold.

Al día siguiente el rey siguió teniendo buena suerte. Le llegaron noticias de que un barco suyo había descubierto un nuevo continente, lleno de plata y de oro.

“It’s incredible! These underpants are awesome! I’ll never take them off!”

-¡Es increíble! ¡Estos calzoncillos son magníficos! ¡Nunca me los quitaré!

 

As you can imagine, the underpants were taking on a disgusting smell. He knew it, but he didn’t care. He kept his word and never changed his underpants, not even to wash them.

Como puedes imaginar, los calzoncillos fueron cogiendo un asqueroso olor. Él se daba cuenta, pero no le importaba. Cumplió su palabra y nunca se cambió los calzoncillos, ni siquiera para lavarlos.

 

When he was very old, the dirty and stinky pig of a king died. His son, the prince, inherited the throne.

Siendo ya muy viejo el cochinote del rey murió. Su hijo, el príncipe, heredó el trono.

 

“Your Majesty, we have to talk with you about a delicate matter,” they told him. “Your father died with his dirty old underpants on. Should we take them off in order to bury him?”

-Majestad, tenemos que consultaros un asunto delicado -le dijeron-. Vuestro padre ha muerto con sus viejos y sucios calzoncillos puestos. ¿Hemos de quitárselos para enterrarlo?

 

“Take them off, for God’s sake! What a thing to ask! And then bring them to me. I’ll think about what to do with them.”

-¡Quitádselos, por Dios! ¡Qué cosas preguntáis! Y después traedlos. Ya pensaré qué hacer con ellos.”

 

After a little while, the new king received a small package in his room. It was his father’s disgusting underpants. What a stench!

Pasado un rato, el nuevo rey recibió en su habitación un pequeño paquete. Eran los nauseabundos calzoncillos de su padre. ¡Qué peste!

 

Without a moment’s hesitation, he took off his clothes, opened the box, and put on the underpants. His reign was long and full of surprises, all of them very good. He was always very lucky.

Sin dudarlo ni un instante, él se quitó la ropa, abrió la caja y se puso los calzoncillos. Su reinado fue largo y lleno de sorpresas, todas ellas muy buenas. Siempre tuvo mucha suerte.

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