Esta rama está ocupada

Un gato, por el parque, tranquilamente va paseando.
Pero un perro se le acerca. Es muy grande y muy blanco.
– ¡Miau! -grita el gatito- ¡Que me va a dar un bocado!
Y el gato echa correr hasta un árbol cercano.
El perro casi lo alcanza. ¿Conseguirá cogerle el rabo?
Por suerte para el minino, llega hasta el árbol, sube trepando.

– ¡Uf! ¡Qué cerca ha estado! -dice el gato, ahora ya más aliviado.
– ¡Eh! ¡Tú! ¡Gato! ¿Es que no ves que está ocupado?
La que habla es una ardilla que en la rama, junto al gato,
una nuez se está zampando.

– Esta rama está ocupada. ¡Vete a otra de inmediato!
– Lo siento –responde el gato-. Ahora mismo me largo.
El gato sube a otra rama, donde un mono está jugando.
– ¡Esta rama está ocupada! ¿Es que no te has percatado?
– ¡Miau! Perdone usted mi descuido, señor mono enfurruñado.

El gato sigue subiendo. Cada vez está más alto.
Otra rama y ¡qué sorpresa! ¡Un león africano!
– ¡GGRRR! Está rama es está ocupada –gruñe lanzando un zarpazo.
El gato, rápidamente, salta erizando el rabo.
Y así el gato, por todo el árbol,
sube y sube sin parar, hasta llegar a lo más alto.

Allí arriba hay un nido, y en el nido, vive un gran buitre leonado.
-¡A mi nido ha llegado un gato! -exclama el buitre, extrañado.
El buitre cierra sus ojos y dice pasado un rato:
– ¿Sabes lo que estoy pensando? ¡Que este árbol es muy raro!
Quédate tú con el nido, que yo de aquí me voy volando.

El buitre mueve sus alas, se va muy lejos, como flotando.
Y el gato entra en el nido, se asoma y mira hacia abajo.
¡¡Menuda altura!! Le ha entrado miedo. Está asustado.
– ¡MIAAAU! -maúlla con fuerza el gato-.
Y ahora yo de aquí ¿cómo bajo?

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